Rafael Olmos - El Prospecto

Edwin “el Inca” Valero fue un pugilista que parecía perderse de vista, esa es la faceta que se desarrollará, él como atleta y no lo extra-deportivo. Más allá que al mencionar su nombre siempre llegue a la cabeza el trágico final de su vida y todo lo que condujo a eso, del mismo modo se recuerda la polémica por su estilo boxístico, sus problemas personales y preferencia política.

Es válido citar a Pedro Jaspe del diario Líder, quien lo describió de la siguiente manera “En años recientes, existió un boxeador venezolano lleno de carisma, que destacó por su habilidad y destreza; fue admirado por unos y repudiado por otros, pero que logró ganar 27 peleas por la vía del nocaut gracias a su devastadora pegada”.

“Dinamita” Valero, como también se le conoció, no es sólo el “loco” de estilo agresivo por el que saltó a la fama, llegando a ser un personaje de culto en internet cuando sus peleas eran poco difundidas, incluso hay otra razón que lo llevó a ser “un personaje” de culto. Sus sparrings, entre los que destacan “Terrible” Morales, Oscar de la Hoya o Urbano Antillón.

Amateur

El merideño fue catalogado como fajador y en ocasiones sus detractores señalaron que no tenía estilo, sino que era violencia pura con una fuerte pegada. ¿Qué tan cierto era eso? ¿Alguien capaz de salir victorioso en 86 peleas amateur y ser campeón nacional por 3 años consecutivos “no sabía” boxear? Totalmente falso, incluso él mismo se llegó a definir en una ocasión de la siguiente manera “Soy un estilista y también pego duro”, aunque sólo la pegada fue lo que mostró gran parte de su carrera.

En este sentido, su récord amateur fue de 86-6 con 45 nocauts, aunque algunos indicaron antes que fueron 57 KO’s.

  • Ganó tres campeonatos consecutivos venezolanos amateur.

  • Cuartos de final de peso pluma en los segundos Pre-Olímpicos de las Américas en Tijuana,  México.

  • Finalista de peso pluma en los terceros Pre-Olímpicos de las Américas en Buenos Aires, Argentina.

  • Ganó el campeonato de peso pluma de Centro y Sudamérica del 2000 en Caracas.

Posteriormente y luego de recibir el permiso médico tras su accidente en moto, comenzó su etapa como profesional como cualquier novato, enfrentando a muchos boxeadores desconocidos, en gran medida por su impedimento de luchar en Estados Unidos, donde sólo recibió licencia para pelear en California. En menos de 4 años impuso un récord mundial, que poco después roto: 18 victorias por K.O en el primer round. En el portal web Runrun.es en “Inca por encima del promedio”, resumen ese estilo como  “Salvajemente agresivo desde la campana inicial y despiadado con sus oponentes”.

Rivales

Entre los pugilistas “desconocidos” que enfrentó destacan: Alirio Rivero, que fue campeón por la WBC de Federación Centro Americana de Boxeo, el Mundo Hispano y en la WBA del Continente Americano; Aram Ramazyan, armenio que llegó a ser campeón EBU (European External European Union ) y de la FIB (Federación Internacional de Boxeo); Esteban de Jesús Morales quien peleó por distintos cetros continentales de WBO, WBC y WBA.

La llegada de su primer título vino acompañada de otro rival en la lona durante el primer round, este fue el título FEDELATIN de la WBA contra Whyber García. Posteriormente consiguió el título mundial superpluma de la AMB, al superar en 10 asaltos al panameño Vicente Mosquera, cabe destacar que allí fue donde sufrió la única “caída” (Tocó el suelo con la rodilla) en toda su carrera como profesional; Takeshiro Shimada,  otro noqueado, éste en su última pelea como superpluma, el japonés sólo sufrió 2 KO’s en su carrera. Al subir al peso ligero, llegó otro título mundial, en esta ocasión de la CMB ante Antonio Pitalúa, colombo-mexicano (53-7-1) y para la fecha que enfrentó a Valero mostraba un 47-3-0.

Su último contrincante fue Antonio De Marco, él mismo comentó sobre el Inca años después de su deceso que “Si estuviera vivo, sería el número 1 o 2 libra por libra”; De Marco a la postre fue campeón de la CMB, pero ante el criollo su esquina decidió retirarlo para protegerlo, debido al castigo sufrido por el merideño, allí sufrió su primero de 2 nocauts hasta ahora y su segunda derrota. Contra el mexicano se vio un “Dinamita” Valero distinto, más calculador, sin perder la agresividad, pero esquivando ataques y peleando a distancia cuando era necesario, el mismo que se veía en los sparrings.

Sparrings y estilo

Valero se volvió una especie de mito en internet, además de sus nocauts, por sus sparrings, uno de los más destacados fue el de Óscar de la Hoya a quien le dejó un ojo morado, previo a su pelea contra Manny Pacquiao, e incluso corre un fuerte rumor, confirmado por muchos de sus allegados en el que señalan que él mandó a la lona al Golden Boy y por eso fue despedido. Rob García, entrenador de de la Hoya comentó a Boxing SceneEdwin Valero es lo más cercano que verás a Manny Pacquiao” y agregó “Lo estaba haciendo tan bien en el sparring como Pacquiao lo hizo en la pelea. Valero entraba y salía con su velocidad; lo confundía con su estilo southpaw”.

Ése es el estilo del Inca que pocos conocen y que no muchos aceptan, un peleador con cabeza fría, que sabía medir a sus oponentes y que no sólo atacaba por atacar. El propio Oscar de la Hoya confesó que “Dinamita” podría ganarle a Pac-Man “Se trata de un peleador confiado, que aguante y pega fuerte”.

Andrés Pascual para SoloBoxeo.com reseñó “Fue un verdadero aporreador del peso ligero o del welter jr. una máquina de matar de alto calibre en el ring” y es que no sólo golpeaba a la ligera, sino que en cada uno de sus embistes empleaba toda la fuerza de su cuerpo, desde sus piernas, hasta los músculos de la espalda, por eso su potencia, además era habitual que sus golpes los dirigiera hacia puntos vitales del contrincante o a la zona que más haría daño.

Si bien no existe el “hubiera”, su potencial es algo que muchos quisieron ver explotado, pero no se pudo, Diego Morilla, para ESPN escribió al respecto “Tenía una enorme posibilidad de haber dado extraordinariamente atractivos combates ante boxeadores como Floyd Mayweather, Shane Mosley, Antonio Margarito, Marcos Maidana, Miguel Cotto y hasta el mismo Manny Pacquiao (una pelea que tenía desvelados a cientos de miles de fanáticos) con posibilidades ciertas de imponerse en la mayoría de ellos y cimentar un sitial de leyenda para su nombre y su legado”.

Miles de fanáticos colmaron los portales ilegales de internet para ver sus peleas, tanto por su “leyenda” en el cuadrilátero, como en los entrenamientos, justo en uno destacó contra Urbano Antillón, donde luego de dejarlo noqueado de pie, la sesión tuvo que ser interrumpida o cuando dominó totalmente al “terrible” Morales. Federico Vegas en  Prodavinci lo describió tras su muerte “Era implacable. Sé lo temibles que pueden ser los guerreros que pelean con los ojos tan abiertos, tan ávidos. Era su mirada la de un niño ante un juguete nuevo; pero era también la sanguinaria fijación del demonio de Tazmania”.

Un pugilista quizá torpe o sin estilo, que recibía muchos golpes y sólo dependía de su pegada soberbia, así se le conoció, pero fue más que eso. En cada sesión de sparring contra boxeadores de gran nivel y en cada pelea que fue exigido se mostró con mucha soltura, entrando y saliendo, esquivando golpes, con cabeza fría, moviendo la cabeza y la cintura, contragolpeando con una velocidad casi sobrehumana sin olvidar la prodigiosa pegada producto de emplear cada músculo posible, su tenacidad, su obsesión por la victoria y la furia implacable que crecía cada vez que recibía un golpe ¡Ése fue el que hizo pensar en un futuro promisorio! El que hizo soñar a más a de uno con que sería uno de los grandes de la historia, ése es Edwin Valero ¡El Boxeador!.